Cargando contenido

¿Por qué los niños se aburren en clase?

¿Por qué los niños se aburren en clase?

Seguramente te habrás preguntado esta pregunta muchas veces como educadora y la respuesta la he encontrado en el libro «Neuroeducación. Solo se puede aprender aquello que se ama» de Francisco Mora.

A grandes rasgos, la neuroeducación propone sacar ventaja de cómo funciona el cerebro para aplicarlo al aprendizaje. Aprender todos los mecanismos que suceden en beneficio de la educación es ya una realidad en muchas aulas pero aún queda mucho camino por delante.

La emoción es fundamental para poder enseñar y por el que el niño y la niña aprenden. Hay que evocar la curiosidad, aquello que sobresale, aquello que es diferente a lo que es habitual o monótono. Esto despierta el interés y con ese despertar se abren en el cerebro unas ventanas como la atención y con ello el conocimiento y por tanto aprende y se memoriza. Muchas veces nos preguntamos por qué no hay chavales motivados… ¿podrá ser porque siempre se les enseña de la misma manera? ¿A quién no le suena eso de “abrid el libro por la pagina 23”? Mientras no despertemos la curiosidad, no habrá motivación ni atención.

Para que el aprendizaje se dé, la palabra del maestro y de la maestra tiene que excitar y provocar el estimulo adecuado, despertar la curiosidad.

Si los maestros, maestras, docentes y educadores en general aprendiéramos de esto, cambiaríamos en profundidad lo que significa aprender, memorizar y enseñar. Si tuviéramos en cuenta las emociones al servicio del aprendizaje y experimentáramos que no hay razón sin emoción, estoy convencida que habría más motivación entre los alumnos y las alumnas. Habría aulas repletas de curiosidad por lo novedoso, de entusiasmo por aprender cosas nuevas y sobre todo de cosas útiles para la vida. De alumnos y alumnas con alegría y por tanto más receptivos al aprendizaje.

Si algo he aprendido de la lectura de este libro es la necesidad de una formación sobre neurociencia entre el profesorado y de la necesidad de metodologías innovadoras que susciten la curiosidad y la atención por lo que se está aprendiendo porque “nada se puede llegar a conocer más que aquello que se ama, aquello que nos dice algo”.