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Más naturaleza y menos ibuprofeno

Más naturaleza y menos ibuprofeno

A veces en la vida nos llenamos de medicamentos para paliar los dolores que tenemos cuando realmente lo que nos pasa es que estamos somatizando situaciones de la vida que nos agarrotan.

Últimamente me duele bastante la espalda y como he hecho en otras ocasiones en seguida he recurrido al ibuprofeno. El dolor, que lleva unos cuatro días instalado en mí, lo achaco a agujetas por algún movimiento brusco. Al no pasarse, voy repasando mentalmente los días a ver si encuentro cual puede haber sido la causa, pero todo sin éxito. Esta tarde, aprovechando un rato que ha dejado de llover, me he ido a dar una vuelta por un parque cercano. He contemplado como las hojas van cambiando de color, como el fresquito del otoño me refresca la cara, como los árboles esperan pacientemente cada paso de estación. En ese momento me he dado cuenta de lo que tanto digo en mis clases, la Naturaleza es terapéutica. Es cierto que hay cosas que solo la medicina puede curar pero pregúntate si un buen paseo por el campo a solas puede suplir tu dosis diaria de ibuprofeno.

Muchas veces en la vida los dolores que tenemos no son más que una somatización de la época que estamos viviendo, de las quejas, del stress, de tantas cosas que se nos enganchan y se transforman en contractura.

Si sientes dolor en alguna zona de tu cuerpo, revisa tu vida y fíjate si no hay algo en tu día a día que te esté causando esa tensión. Si necesitas ayuda, date un paseo por un parque, ve a la montaña, entra en contacto con la Naturaleza que es vida y seguro que encuentras lo que estás buscando.